Amazonía Viva

La Campaña

Para el extractivismo las regiones mejor conservadas de la Amazonia representan un territorio potencial para su explotación, sea esta privada o estatal. Para ello requiere de conexiones interoceánicas para trasladar materias primas, soya, ganado, minería al mercado mundial y de energía. Y para eso sirve el Plan IIRSA, ahora integrado a UNASUR y rebautizado IIRSA-COSIPLAN, creado no para para integrar, personas, comunidades o países sino interconectar los espacios de expoliación con los mercados y estos con los centros empresariales.

La violencia atraviesa la historia de la Amazonia. Algunos autores afirman que el 75% de su población desapareció como consecuencia de las epidemias o del uso de la violencia por parte de los colonizadores. Durante el boom de la explotación del caucho los pueblos indígenas fueron sacrificados porque el mercado mundial requería trabajadores en la selva, y para ellos fueron reclutados, esclavizados y asesinados si se rebelaban. El capitalismo creó una imagen deformada de la Amazonia, repleta de riquezas, impenetrable y peligrosa, con una fauna exótica e indios salvajes, a quienes se justificaba reducir o exterminar, por sus prácticas  pecaminosas o crueldad y el no reconocimiento de sus conocimientos y saberes plasmados en la salud de la selva amazónica y de sus pueblos.

Hoy no es diferente. La explotación minera, petrolera , la deforestación,  las grandes carreteras o ejes y represas del IIRSA-COSIPLAN se construyen en la Amazonia para suministrar materias primas al mercado mundial, mientras se escurren madera, gas, petróleo y la identidad de sus pueblos. La función política de la destrucción asociada es la exterminar a los sujetos potenciales y alternativos que ponen trabas al capital. La violencia es la misma, sacan a las personas, destruyen sus formas de vida y les ofrecen bonos o sustituyen sus viviendas de madera con casas de concreto en los cinturones de miseria de las ciudades, sin conexión con el río, sin áreas de productividad, como campos de refugiados.