Publicado el 2010-03-12

Enterraron los restos del principal defensor del petróleo boliviano

El martes 9 de marzo, el corazón del ingeniero Enrique Mariaca Bilbao dejó de latir a sus  93 años, dejando un vacío y un dolor profundo para el sector petrólero. El 11 de marzo fueron enterrados los restos mortales de este ex combatiente de la Guerra del Chaco, fundador del Comité de Defensa del Patrimonio Nacional (CODEPANAL), y probablemente uno de los más importantes defensores de los recursos naturales de Bolivia en el siglo XX.

Enrique Mariaca nació en La Paz el 2 de julio de 1916, vivió su infancia y adolescencia entre el estudio formal y la realidad del campo-ciudad, debido a que pasaba sus vacaciones en los valles de Sapahaqui, en el departamento de La Paz, donde junto a los libros conoció la vivencia de los indígenas y campesinos, quienes le marcaron para toda su existencia, la cual transcurrió con la mayor conciencia y celo combativo por su país y los recursos naturales.

Mariaca combatió en la Guerra del Chaco a los diecisiete años (septiembre de 1934), decidido a defender con su vida las reservas de petróleo de las serranías del Aguaragüe en la batalla de Villamontes.

Se distinguió por sus acciones y mereció en plena contienda el ascenso consecutivo en dos oportunidades, a cabo y sargento de artillería de la Batería Durán. En la guerra, igual que gran parte de su generación, encontró las explicaciones de los problemas nacionales y se sumó al pensamiento renovador que nacionalizó los hidrocarburos en 1937.

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<strong>Una vida de dedicación</strong>

De regreso en La Paz, luego de la Guerra, Mariaca comenzó sus estudios en el área de hidrocarburos, primero en su ciudad natal y después, elegido entre los siete mejores estudiantes bolivianos, en México, país en el que se titulo paralelamente en Ingeniería Petrolera y Geología, defendiendo el mismo día ambas tesis.

Además, mientras estudiaba fue convocado por Petróleos Mexicanos (PEMEX) para trabajar en una de sus regiones de operación. En esa época contrajo matrimonio y tuvo a sus dos primeros hijos.

A mediados de 1945, antes de cumplir los 30 años, volvió a Bolivia para incorporarse a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y fue designado superintendente del Campo Bermejo, que abarcaba los pozos Sanandita, Camiri y Bermejo, los cuales logró desarrollar de manera destacada en seis años.

De ahí en adelante, Enrique Mariaca continuó una permanente actualización con estudios en Estados Unidos y nuevamente en México, mientras que iba ocupando otros cargos en la petrolera nacional, la cual fue defendida hasta sus últimos días con su carácter autárquico y por “ser la empresa que más ha aportado al erario nacional, pese a que continúa como un botín político”.

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<strong>El profesional inflexible</strong>

Pasó 12 años de su vida en los campos petroleros de Bermejo y Camiri, antes de ocupar la Gerencia General de YPFB hasta 1960, cuando renunció por sus discrepancias con el gobierno del MNR.

Mariaca vivió la nacionalización de la Standard Oil, la primera nacionalización del continente, y en 1970 participó en la nacionalización de la Gulf, para luego sufrir el exilio tras el triunfo del golpe de Hugo Banzer.

En los años 60, luego de renunciar a la Gerencia General de YPFB por los malos manejos políticos del MNR, escribió en México el libro <em>Mito y realidad el petróleo boliviano</em>, publicado en 1966 y que hasta la fecha es un documento muy importante para el análisis del tema en el país y el mundo. Su posición crítica hacia los gobiernos anteriores y posteriores a 1952 se había hecho muy profunda, por lo cual apoyó la Segunda Nacionalización de los Hidrocarburos en 1969, como parte de YPFB.

Entre 1970 y 1971 fue Ministro de Hidrocarburos en el gobierno del general Juan José Torres, que fue interrumpido por el golpe de Estado de Hugo Banzer Suárez, por lo que Mariaca es obligado a asilarse en Chile, donde trabajó en el rubro antes de ser invitado a Ecuador para trabajar en petróleos por varios años.

Mariaca Bilbao ocupó todos los cargos en la estatal petrolera, incluso el de Presidente Ejecutivo entre 1983 y 84. En su último cargo público, recién cumplidos sus incansables 90 años, durante la primera gestión de Evo Morales fue Coordinador de las Auditorías a las empresas petroleras, entre septiembre 2006 y mediados de 2007. De este periodo de servicio desinteresado al país, salió confirmando su posición consecuente y exigiendo que las auditorías sean aplicadas.

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El fundador del CODEPANAL fue uno de los críticos más implacables del neoliberalismo y luchó contra la privatización desde 1994. Luego contribuyó a develar el negociado del consorcio Pacific LNG, en su condición de uno de los especialistas mejor informados en el tema petrolero en Bolivia.

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<strong>Político combativo </strong>

Al mismo tiempo criticó la posición neutral del gobierno actual “al sostener la necesidad de la presencia de las transnacionales petroleras con el título de “socias y no patrones” (…). Esta posición neutral indudablemente afectó a este proceso revolucionario de cambio estructural iniciado en octubre de 2003”. Al mismo tiempo, exigió “la tercera nacionalización verdadera de los hidrocarburos”.

Su carácter combativo y consecuente no se vio afectado por los años, en 2003 fue encontrado en una calle de La Paz totalmente solo, bloqueando con piedras para que no pase el ejército. Del mismo modo, fue fotografiado encabezando marchas durante “la guerra del gas”, periodo en que se mantuvo movilizado junto a los sectores sociales y otros profesionales.

En su vida partidaria renunció al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), debido a que este partido “traicionó los ideales por los que, supuestamente había sido fundado, vendiéndose a los intereses ajenos”. Durane los años 90 fue parte activa y militante del Comité de Defensa del Patrimonio Nacional (CODEPANAL) del que fue nombrado presidente vitalicio y con el que desarrolló una gran actividad por la soberanía y recursos nacionales.

Por más de 20 años escribió artículos de análisis e investigación sobre el petróleo, la economía nacional, el mar y la soberanía en diversos medios de comunicación, dejando un legado intelectual y un ejemplo de constancia pocas veces visto en la historia nacional.

Con casi noventa años a cuestas, Mariaca encabezó movilizaciones callejeras, recorrió el país denunciando la subasta del patrimonio nacional por parte del gobierno neoliberal de Gonzalo Sánchez de Lozada, para luego redactar las bases de la nueva Ley de Hidrocarburos aprobada en 2005.

En julio de 2006, el gobierno del Presidente Evo Morales convocó a Enrique Mariaca para asumir el cargo de Coordinador de la Unidad de Fiscalización de las auditorias a las empresas petroleras.

Su obra Mito y Realidad del Petróleo, publicada en 1966 por la editorial Los Amigos del Libro, está a punto de ser reeditada 50 años después de que empezara a escribirla.

Su funeral fue muy emotivo y libre de los tradicionales shows políticos que suelen protagonizar personajes del gobierno de turno. Luego fue enterrado con honores por una guardia de los Colorados de Bolivia.

Discursos emotivos de sus camaradas de la guerra del chaco se dejaron escuchar recordando la trayectoria profesional y destacando el espíritu luchador del ingeniero Mariaca. “Adiós camarada, adiós…todavía recuerdo cuando combatimos juntos en el campo de batalla, con tu fusil y la frente en alto, gracias a la defensa de los recursos ahora los bolivianos tenemos gas para nuestros hijos y nietos”, manifestó uno de sus camaradas con la voz entrecortada.

El dirigente del pueblo de Camiri Mirko Orgaz lo despidió recordando su participación fundamental en la lucha de la Capital Petrolera de Bolivia por la creación de un YPFB operativo. En reconocimiento a su labor, los cívicos de Camiri le nombraron presidente honorario de la estatal petrolera.

Instituciones como el Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo (FOBOMADE), CODEPANAL FEJUVE, funcionarios de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos y amigos personales se dieron cita en el cementerio en una emotiva despedida.

Una de las grandes ausencias que se notó fueron las autoridades gubernamentales quienes se limitaron a enviar arreglos florales y no se hicieron presentes en su entierro.


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