Publicado el 2009-06-12

Amazonía sin petróleo

“La hojarasca era implacable. Todo lo contaminaba de su revuelto olor multitudinario, olor de secreción a flor de piel y de recóndita muerte. … hasta convertir lo que fue un callejón con un río en un extremo y un corral para los muertos en el otro, en un pueblo diferente y complicado, hecho con los desperdicios de los otros pueblos”.

LA HOJARASCA

Gabriel García Márquez.

Al grito de “La selva es nuestra madre y la madre se defiende, no se vende”, indígenas de la selva amazónica peruana han iniciado hace casi dos meses una movilización social con huelgas, paros, marchas y bloqueo de caminos, en defensa de lo que ellos reconocen como su propia madre.

Sucede que el gobierno peruano de Alan García, siguiendo su política neoliberal impuesta por el imperialismo y la globalización, con la visión clásica del desarrollo en la que los países del tercer mundo juegan el papel de proveedores de materias primas, ha aprobado sin un mínimo proceso de consulta una serie de leyes y decretos destinados a facilitar la exploración, explotación y exportación de recursos naturales tales como gas, petróleo, madera, oro y otros minerales, existentes en esta rica tierra amazónica, que beneficiarán en última instancia a las empresas transnacionales que han conseguido concesiones en grandes extensiones territoriales en la zona.

Los pueblos indígenas y campesinos de la Amazonía peruana, muy intuitivamente pero conscientes del proceso de saqueo de recursos naturales, destrucción de la naturaleza y de sus formas de vida, y demás efectos negativos que implican estas políticas desarrollistas, que no reportan ningún beneficio para ellos, están oponiendo su lucha tenaz al ingreso de estas empresas, planteando que el gobierno revierta las medidas legales que directamente les afectan y declarando su rechazo abierto al Tratado de Libre Comercio (TLC), suscrito entre Perú y Estados Unidos (EEUU).

El Gobierno peruano ha minimizado esta movilización, declarando a la prensa y a la ciudadanía peruana que se trata de hechos aislados provocados por algunos antisociales, sin embargo, ante la real magnitud de las protestas crecientes, el tiempo que lleva el conflicto y su alcance territorial, ha dictado un Estado de Excepción y viene militarizando la zona, como preparándose para una guerra.

Es bien sabido que entre las transnacionales que ejercen mayor presión a los gobiernos de los países de la región del Amazonas para penetrar en este pulmón del mundo, son las compañías petroleras que intentan iniciar tareas de exploración y explotación de las riquezas hidrocarburíferas potencialmente existentes en el subsuelo amazónico y que, sin embargo, hasta ahora han obtenido apenas relativo éxito, ya sea por la defensa de grupos ambientalistas o por la intransigente defensa de los propios pueblos, en particular los pueblos indígenas, que se resisten a esta violación.

Por tanto, esta lucha de los pueblos amazónicos de Perú por una Amazonía sin petróleo no puede ni debe ser aislada ni ser tratada con indiferencia, todos los pueblos de la región de Venezuela, Colombia, Ecuador y Bolivia, deben apoyar y sumarse a esta protesta, denunciándola ante la comunidad internacional, ya que a cada país, seguramente, le corresponderá su propia batalla en la defensa de su parte de la Amazonía, que implica defensa del ecosistema, la inmensa biodiversidad, los recursos naturales, las comunidades indígenas y pueblos no contactados y, en última instancia, de la vida en esta rica región selvática.

Asimismo, los gobiernos progresistas, ONG’s y todo aquel defensor honesto del medio ambiente y la vida debe contribuir a la defensa de estos pueblos del Amazonas, si no queremos en el futuro, recoger solamente la hojarasca de ellos.

 


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