Publicado el 2012-02-16

México: voces del pueblo indígena

Deisy Francis Mexidor

La situación de asimetría y desigualdad ha hecho que históricamente los pueblos indígenas en México sean marginados y excluidos de los procesos de toma de decisiones en el país.

En la actualidad, con una población que se acerca a los 16 millones de habitantes, de ellos más de mitad mujeres, de acuerdo con estimados de la Movimiento Indígena Nacional (MIN), estos grupos se localizan, fundamentalmente en los estados de Yucatán (59 por ciento) y Oaxaca (48 por ciento). También en Quintana Roo (39), Chiapas (28), Campeche (27), Hidalgo (24), Puebla (19), Guerrero (17), San Luis Potosí (15) y Veracruz (15).

Toda la distribución de hablantes en lengua indígena dentro de esta nación multiétnica y multicultural representa cerca del 14 por ciento de la población total (más de 113 millones de habitantes). Sin embargo, confirma la antropóloga chiapaneca Irene Nich que estos pueblos, aunque están presentes en todos los ámbitos de la sociedad, son invisibles bajo las estructuras gubernamentales.

Es un problema vinculado a la ausencia de una política pública, articulada y sistémica a nivel nacional, lo cual hace la discriminación un tema institucionalizado y en especial las mujeres son aceptadas, pero no incluidas en el entorno social, advirtió Nich.

Residente en Chiapas (suroeste), uno de los 31 estados que, junto con el Distrito Federal, conforman las 32 entidades federativas de México, Nich ha dedicado parte de su vida a la defensa de los indígenas.En las escuelas se cuenta una sola historia, porque el mismo sistema es excluyente. Y qué hay de nuestra historia, de lo que somos, se preguntó la antropóloga al abordar diversos aspectos de la problemática de su pueblo.

Despojo obligado

La mujer indígena generalmente está obligada a despojarse de su identidad, lo que significa dejar en el camino su forma de vestir, su lengua, su comida. El imponer en agenda a las mujeres, en particular las de este segmento, requiere de un cambio cultural profundo. El Estado tiene la responsabilidad de desmontar esquemas y modificar mitos y creencias, subrayó Nich.

Según datos oficiales, las mujeres mexicanas tienen de 1,5 a 1,7 veces más probabilidades de ser analfabetas que los hombres. En el caso de las que hablan una lengua indígena, hay 15 probabilidades más de ser iletradas que aquellas que se expresan en español. Sobre ellas recae buena parte de la responsabilidad de la economía familiar, al soportar la carga de empleos informales que componen el sustento para mantener a los integrantes del hogar.

En Chiapas, acotó la especialista, estas se observan ocupando espacios en la venta de productos básicos como zapatos, ropa, alimentos y artesanías. Añadió que existen fisuras en el modelo político patriarcal capitalista, las cuales han propiciado el surgimiento de estrategias aún insuficientes a favor de las demandas socioeconómicas y políticas de las mujeres indígenas.

Nich es hija de una inmigrante \"que cuando llegó a San Cristóbal (hoy la principal localidad turística de Chiapas), era mejor no hablar nuestra lengua, era mejor no ser vista\". Pero “mi madre creyó que la única manera de imponerse era estudiando, y eso fue su meta con nosotras, mi hermana y yo, además construyó una red de apoyo de mujeres indígenas y logró mantenerse en la ciudad. Esa fue su mejor estrategia. No todas lo logran porque tienen miedo, porque se sienten solas, mas poco a poco hemos podido despertar”.

Espacios por derecho

Criterios coincidentes expresa María Antonieta Hernández, líder mazahua en el Estado de México (centro), donde a juicio suyo “hay un problema grave: la mujer indígena es utilizada como una cuestión folklorista”. Rechaza que muchas veces los partidos políticos busquen sus rostros solo para “enseñarlos en congresos”, mientras se vela todo el daño que han hecho años de abandono y desesperanza.

Hernández estuvo entre los firmantes, como integrante del MIN, del Manifiesto Político de los pueblos originarios de cara al proceso electoral en México, que finalizará con los comicios del 1 de julio. El Manifiesto constituye un importante paso hacia la unidad, considera esta joven líder mazahua acerca del documento rubricado hasta el momento por más de 150 organizaciones y pueblos indígenas.

Cree que en México no se trata de reclamar espacios, sino recobrar lo que por derecho les pertenece, por eso desde su visión hay que colocar a los pueblos indígenas en la agenda política. “Es como salir afuera, una frase que significa emprender algo, en este caso plantearnos el derecho de existencia en este estado nacional”. Para las elecciones del 1 de julio se renovarán la presidencia, los 500 asientos de la Cámara de Diputados y los 128 del Senado.

El Instituto Federal Electoral tiene registrados unos 300 distritos comiciales, de ellos 28 son indígenas, ubicados en los estados de Campeche, Chiapas, Guerrero, Hidalgo, México, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Veracruz y Yucatán.Los mazahua representan el pueblo originario más numeroso del Estado de México y Michoacán (suoreste) y el término es un etnónimo náhuatl que significa \"gente del venado\".

Datos históricos especifican que provienen de las migraciones nahuas en la última etapa del desarrollo independiente de la civilización mesoamericana y de la fusión racial y cultural de los asentamientos tolteca-chichimecas.Desde esa etapa se asentaron en la zona de San Felipe del Progreso. Justo allí la mujer es como un botín electoral cuando los candidatos caen en periodo de elecciones para buscar votos, pero la propuesta de una transformación social de fondo no lo he visto, reconoció Hernández.

Segundo decenio se acaba

En la Cumbre de la Tierra de 1992, en Brasil, se oyó la voz colectiva de los pueblos indígenas, que expresaron entonces la preocupación por el deterioro de sus tierras y territorios y del medio ambiente. Entonces se elaboraron programas por diversos órganos de Naciones Unidas con los que se aspiraba a mejorar salud y tasas de alfabetización, así como luchar contra la degradación de tierras y territorios ancestrales de esas poblaciones.

La Asamblea General proclamó 1993 el Año Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, al que siguió el Decenio Internacional de las poblaciones Indígenas del Mundo (1995-2004). Curiosamente, se aproxima a su fin el Segundo Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo (2005-2014), proclamado por la Asamblea General de la ONU. Década en la cual el máximo organismo multilateral invitó a fomentar la no discriminación y propiciar la inclusión de los pueblos indígenas en la elaboración, aplicación y evaluación de la legislación, las políticas, los recursos, los programas y los proyectos en todos los niveles.

Así como la participación plena y efectiva de estos pueblos en las decisiones que afectan directa o indirectamente a estilos de vida, tierras tradicionales, integridad cultural o cualquier otro aspecto de sus vidas. Sin embargo, Irene Nich asegura que en México aún la discriminación de los originarios es un tema institucionalizado; María Antonieta Hernández opina que estos pueblos no están incluidos en una agenda política, y Abundio Marcos, coordinador del MIN, sigue pensando que ellos siempre han llevado la peor parte.

Los regidores y políticos no hablan por nuestros pueblos. Una enfermedad no se resuelve con una inyección, se resuelve con prevención. La pobreza, el hambre no se matan repartiendo alguna vez comida. Se requiere la implementación de políticas sociales, señala Abundio.

La Constitución de este país reconoce la existencia de más de 60 pueblos originarios. Una partícula de esos cinco mil grupos indígenas, compuestos por unos 370 millones de personas que viven en más de 70 naciones en los cinco continentes.

La autora es corresponsal de Prensa Latina en México.


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