Publicado el 2011-10-14

Tongo mediático

Ramiro Otero Lugones

El título de la nota tiene que ver con el cambio, palabra con la que se ha postulado una marcha campesina de apoyo al Gobierno. La otra palabra es la de oposición, con la que el oficialismo busca estigmatizar la marcha de los originarios del TIPNIS. Ambos vocablos están manejados por el Gobierno.

El Gobierno no sabe qué ha cambiado y qué no, por ejemplo no sabe que se ha aprobado una nueva Constitución Política y está ofuscado con el escamoteo de la misma, al extremo de no saber que la consulta a los pueblos originarios sobre cualquier determinación que afecte al derecho a su territorio, es previa de manera obligatoria y que tal consulta es vinculante. Ignoran sus ministros que vinculante significa que la norma constitucional es imperativa en su cumplimiento, sin ley ni reglamento explicativo, porque ahora se han puesto a elaborar una ley sobre la consulta.

Tampoco se entiende a qué cambio se refiere en materia de hidrocarburos, cuando el año 2003 en El Alto, mujeres humildes proclamaban: “el gas no se vende, se industrializa”, siendo que el Presidente y su ministro Villegas vienen escamoteando la industrialización del gas, que sigue siendo vendido como materia prima sin valor agregado, desde los tiempos de Víctor Paz Estenssoro, Hugo Banzer Suárez, Jaime Paz Zamora, Gonzalo Sánchez de Lozada y los suplentes que nada duraron.

¿Desde cuándo se exporta etano, butano y metano para no hablar de petroquímica? ¿Y por qué siguen operando las empresas petroleras cuyos contratos se encontraban viciados de nulidad? ¿Dónde han quedado los artículos 5 y 50 del proyecto original de la Ley de Hidrocarburos? ¿Dónde han quedado las auditorías ordenadas por el Ministerio de Hidrocarburos? Y ¿por qué y cómo ha quedado suspendido el Decreto de Nacionalización?

No hay respuesta, menos cambio en materia de vías camineras, porque ABC y su socia OAS siguen aplicando el Plan de Todos de Sánchez de Lozada, en cuyo trasfondo se encuentran las transnacionales, con la novedad de que el satélite privilegiado, Brasil, es ahora exportador de capitales e inversionista en el extranjero, léase el Banco de Desarrollo del Brasil asociado al IIRSA.

La palabra cambio es parte de un juego tramposo, donde de palabra se ataca al imperialismo y de hecho se lo mete por la ventana. De palabra se acusa a la oposición oligárquica y en los hechos se entrega 180 mil hectáreas de tierra a los brasileños en Santa Cruz, lo mismo que a los argentinos. ¿Dónde está el cambio?

Asimismo, dónde queda el cambio en el sempiterno juego tramposo de “oficialismo y oposición”, cuando los intereses económicos son conjugados por debajo entre los gobernantes y los opositores. ¿Quieren ejemplos? Sobran y se los puede dar.

La política gubernamental se ha convertido en un tongo mediático que lleva a recordar el boxeo fullero del “Zanahoria”, el “Bombilla” y el “Folleque” y los aprontes de Popeye el Marino.

En la administración pública hay más retoños de la oligarquía y la partidocracia, que en tiempos anteriores. Podemos empezar haciendo la biografía de algunos de sus ministros, que han servido a Sánchez de Lozada y al FMI.

El autor es Presidente del Foro Boliviano sobre Medioambiente y Desarrollo (Fobomade).


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