Publicado el 2011-09-23

La marcha indígena a la vera del camino

(Comisión de Comunicación de la Marcha).- Las y los mil marchistas acampan a la vera del camino y a pocos metros del arroyo Chaparina, bajo el sol quemante de la Amazonía, bloqueados por la Policía Nacional y por un puñado de campesinos afines al Presidente Evo Morales.

Los interculturales que bloquean la vía aseguran que el camino desde Yucumo hasta La Paz “pertenece” a la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (CSCIB). La VIII Marcha Indígena “no va a pasar”, sentenció el secretario general de la CSCIB Guzmán Aliaga. El mismo mandato tienen los 465 efectivos policiales establecidos en el lugar.

Desde que partió la marcha de la ciudad de Trinidad el 15 de agosto siempre se delegó a una comisión de avanzada la tarea de encontrar arboledas para instalar el campamento. Pero ahora los marchistas están detenidos a la fuerza, a la intemperie y a la orilla del camino.

Además, el doble bloqueo anti indígena (colono-policial) impide el paso de vehículos con donaciones; incluso han retenido una camioneta con alimentos, agua y medicamentos.

Cuando la octava marcha llegó al lugar, los interculturales, a modo de desagradable bienvenida, detonaron cartuchos de dinamita. La Policía y la Fiscalía no encontraron explosivos en el piquete de bloqueo de Yucumo, pero los bloqueadores continuaron reventando sus dinamitas periódicamente para amedrentar a las familias indígenas.

“Esto tiene que saberlo el mundo entero: el gobierno nacional está frenando el derecho de reclamar por el cumplimiento de nuestros derechos. Como pueblos indígenas clamamos justicia, porque en nuestro país pareciera que viviéramos en una dictadura”, denunció el presidente de la Subcentral de comunidades del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) Fernando Vargas Mosúa.

Vargas solicitó a los policías que bloquean la vía que les permitieran avanzar unos tres kilómetros hacia Yucumo y buscar algún lugar más conveniente donde instalar su campamento. La respuesta policial fue un “no” rotundo.

“Queremos llegar a estas quebradas para poder asearnos. Necesitamos bastante agua para los machistas, para los niños, para beber, cocinar, es fundamental y urgente”, clamó el líder mojeño. Pero los uniformados argumentan que tienen orden de no permitirles avanzar ni un centímetro.

Ahora los uniformados están con sus escudos a diez metros de los marchistas, quienes mastican su rabia pero no se permiten reaccionar ante las agresiones permanentes del gobierno nacional y de los colonizadores.

“Queremos denunciar públicamente que ya no existe razón para que la Policía esté donde está. Ya no hay los colonos amenazándonos, no existen, porque se alejaron unos cinco kilómetros. El pueblo debe saber que al frente de nosotros no hay ni un colono (un afiliado a la CSCIB). Nosotros quisiéramos avanzar tres kilómetros para acercarnos más a localidad de Yucumo”, explicó Vargas.

Vargas deploró el maltrato gubernamental: “Ahora somos rehenes de los policías enviados por el Ministerio de Gobierno. Denunciamos públicamente que una vez más se vulneran derechos de los pueblos indígenas. Se vulneran nuestros derechos a la libre transitabilidad y a reclamar lo que por ley nos corresponde; exigimos respeto a nuestras vidas, a la naturaleza, a nuestro territorio, pero sobre todo exigimos que se respete nuestro derecho a vivir dignamente como pueblos, relacionados con la naturaleza”, el presidente de la subcentral del TIPNIS.

El dirigente indígena manifestó: “Pedimos al pueblo boliviano que está apoyando, que siga apoyándonos. Es momento de que se levante todo el pueblo boliviano para manifestarse ante la injusticia que sufrimos los pueblos indígenas que estamos aquí atrapados, acorralados”.


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