Publicado el 2011-05-18

Honduras: 214 años de presencia garífuna

Yeanny González Peña

Un grupo de afrodescendientes llegó a las márgenes del mar Caribe hace 214 años y se asentó en suelo centroamericano, donde aún luchan hoy por salvar de la modernidad su lengua y los rasgos culturales que los identifican.

Según datos históricos, en marzo de 1797 cinco mil 80 miembros de la etnia garinagus fueron expulsados de San Vicente, y llegaron a Punta Gorda, Roatán, el 12 de abril del mismo año.

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Posteriormente se trasladaron a Trujillo, Honduras, y se extendieron al este y oeste del litoral atlántico centroamericano, donde persisten y son conocidos como garífunas. Los también denominados caribes negros se quedaron muy cerca del mar en los departamentos de Cortés, Atlántida, Colón, Islas de la Bahía y Gracias a Dios. Esos territorios, aquejados en la actualidad por la pobreza y la falta de servicios básicos, son testigos de los enormes desafíos de esa etnia por mejorar su calidad de vida y mantener lengua, gastronomía, prácticas religiosas, bailes y otras costumbres. Problemáticas de los pueblos garífunas Las carencias que aquejan a las comunidades garífunas no son exclusivas de Honduras; Centroamérica tiene innumerables deudas con estos pueblos, según reconocen organizaciones defensoras de los derechos de los afrodescendientes en el istmo. En este país, donde cerca del 10 por ciento de la población es afrohondureña, las comunidades aún carecen del acceso a servicios básicos como agua potable, carreteras y presentan dificultades para el desarrollo de su gastronomía, basada principalmente en el coco. "No se puede prescindir de la alimentación. Las costumbres se van transmitiendo de generación en generación, pero la carencia del coco ha golpeado nuestra cocina y economía", lamentó Karen Vargas, secretaria y asesora de Asuntos de las Mujeres de la Organización de Desarrollo Étnico Comunitario. Asimismo, explica que estas comunidades continúan desarrollando prácticas tradicionales como la pesca y la agricultura en menor escala, lo cual les permite mantenerse y cuidar sus terrenos. Pero uno de los retos más grandes de los afrohondureños es mantener la problemáticas de sus comunidades dentro de las agendas de los diferentes gobiernos. "El Estado debe atender las necesidades y cumplir el mandato constitucional, que es proteger la riqueza antropológica y cultural de las comunidades tanto indígenas como afrohondureñas", agregó Vargas. En esta nación centroamericana, donde el desequilibrio marca el desenvolvimiento de los departamentos y municipios, las ciudades con presencia negra también carecen de servicios de salud. Durante las celebraciones por los 214 años de presencia afro en Honduras, el presidente Porfirio Lobo decretó el Plan Interinstitucional para las Comunidades Garífunas del Departamento de Cortés,  instrumento que buscará una atención integral destinada a las necesitadas comunidades de esa región. "Estamos caminando en la ruta porque hay un ministro encargado de velar por el interés de esos pueblos y logrando que conserven sus tradiciones y cultura se pueda mejorar su calidad de vida", dijo Lobo. Mediante el Decreto Ejecutivo se apoyarán proyectos de tenencia de tierra, desarrollo, cultura y educación de esa etnia. Sin embargo, la respuesta oficial a los reclamos de estos pueblos ha tardado demasiado tiempo, expresó la líder garífuna Justa Aurelia Suazo. "Hemos dado todo al país, pero no sentimos reciprocidad. Nuestras comunidades siguen abandonadas y los garífunas que ocupan puestos importantes se han olvidado de sus raíces", subrayó. Aún falta por reconocer que pese a la pobreza en que transcurre su vida diaria, los garífunas contribuyen al desarrollo de áreas como el deporte, la salud y la ingeniería del país. Su música, otro rasgo distintivo, es reconocida en varios países del mundo por su erotismo y los movimientos de cadera que pusieron de moda grupos populares como Garífuna Kids, Banda Blanca, Silver Star, los Roland y Kazabe, el cual internacionalizó los ritmos garífunas con el éxito Sopa de Caracol. Pero sin dudas, entre los resultados más importantes de su lucha está el decreto legislativo que declara el 12 de abril de cada año Día de la Etnia Garífuna de Honduras, primera ley de reconocimiento a su presencia en la vida nacional.

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Guatemala

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La comunidad garífuna recibió promesas del Gobierno sobre la promoción de oportunidades para esa etnia, como la creación de un instituto de desarrollo de su cultura. El presidente Alvaro Colom se comprometió a impulsar políticas de inclusión en temas de educación y salud, pero advirtió cómo una iniciativa de ley para dicha institución pasa por la aprobación en el Congreso. Se conmemoraron los 214 años de la llegada a Centroamérica del pueblo garífuna, grupo de origen africano con asentamientos también en varias regiones del Caribe, México y Estados Unidos.

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* La autora es periodista de la Redacción Centroamérica y Caribe de Prensa Latina.


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