Publicado el 2011-04-06

CONDICIÓN MARÍTIMA DE UNA SALIDA AL MAR

Ramiro Otero Lugones

El Mensaje Presidencial “salida soberana al mar” se acompaña con la figura emblemática de Avaroa, figura epónima señalando un camino, cuya publicación podría interpretarse como un acercamiento al drama secular de los bolivianos, marcado por una pérdida irreparable y la falta de perdón por el descuido que no admite descanso ni tregua. La publicación es rememorativa y de estilo descriptivo, de tono defensivo y de marcado desencanto y, el desafío, atenuado de una demanda.

El Mensaje ocasiona distintas interpretaciones, llevando a pensar que está en duda el camino de las negociaciones y que el Gobierno está decidido a asumir determinaciones frontales, más que un fin como un medio para reducir la resistencia chilena a reconocer una salida al mar. También podría interpretarse que hay cansancio en la exigencia del mínimo que es la obtención de una salida al mar, para reponer la demanda en su contexto original. De las explicaciones publicadas no aparece explicado nítidamente el cambio de timón, porque ahora se habla de tres tratados: el de 1874, el de 1904 y el de 1907. Pero, se olvida al Tratado de 1928 entre Perú y Chile con mediación norteamericana, que ha puesto candado a la pretensión boliviana de un salida al mar.

En los presupuestos de la demanda ante tribunal internacional, la nueva estrategia marítima, lo decimos a fin de ubicarla, refiere a que tiene cinco ejes jurídicos, señalándose el órgano jurisdiccional competente, el segundo eje toca una omisión en el Tratado de 1904 donde Bolivia no ha cedido a Chile el territorio comprendido entre el paralelo 23 y 24, hecho que pudiera suponer que la demanda se encaminará al cumplimiento, exigiendo su ejecución utilizando como ventaja una exclusión. El tercer eje también se refiere a incumplimiento de lo pactado. El quinto toca a resolver un diferendo sobre la interpretación del Tratado de 1904. Y el cuarto es la compensación, lo que importa un nuevo tratado. La pregunta que surge en este eje quinto, ¿es dónde queda la demanda?.

La demanda plantea en la formulación de petitum varias alternativas: una ya la hemos dicho, el cumplimiento asumiendo la ventaja de la exclusión omisiva, otra acusando error en la falta de precisión u equívoco, traducida en la rescisión de contrato. También la falta de determinación del objeto, causal de nulidad de contrato. Cuestiones a resolverse al estarse ante un desafío que encierra toda contienda, cuya triada axiomática nos ha dejado Tzu Tzu: “razón, oportunidad, ventaja”, donde podría quedar apuntada la renuncia del Tratado, pero ¿qué viene después?.

Iniciar demanda exige no apenas un juicio de valor referido a si los medios se adecuan a los fines perseguidos, porque es algo más que un cálculo de fuerzas sabiendo que en toda cuestión a debatirse, la primera exigencia está en determinar cuál es el punto fuerte en que me voy a apoyar; en otras palabras, cuál es la fuerza que poseo para reducir al adversario. Y el segundo presupuesto es que ningún tribunal está a mi lado, significando que mi demanda es suficientemente fuerte para ganar.

Otra cuestión es saber si Chile está dispuesto a ir a un Tribunal internacional, porque aceptar o rechazar es un tema de soberanía aunque se trate de simple conveniencia.

El tema de fondo queda en la propia demanda, porque se deja la resolución de una reivindicación histórica, al fallo de un tribunal. El pueblo plurinacional, mas correctamente pluriétnico, ¿está dispuesto a rifar en un litigio ante tribunal internacional, la suerte de una reivindicación que toca sus fibras más sentidas, como es el retorno a la condición de país marítimo?. Al hablar de la condición marítima la referencia está en el legado territorial que los fundadores de la República entregaron. Cualquier revés tendría resultados fatales, aún más imperdonables que el estigma pendiente hasta ahora, de que los hijos de esta tierra no supieron defender el legado de sus mayores.

Una demanda no es para alcanzar “victorias morales”, quedando bajo la vergüenza de las pérdidas reales. El gran escritor chino Liu Shu en su novela “la verdadera historia de A-Q- “describe el pesar que dolía y corría el alma china, golpeado por enemigos implacables, encontrando como consuelo “la victoria moral” sobre sus adversarios. Una sublimación histórica frente a las derrotas y a las pérdidas reales. La respuesta para nosotros está en que las batallas a librarse pueden ser solo para ganar, cualquiera sea la via elegida, diplomática, política o judicial.

Otra cuestión que sí encuentra respuesta, es la aproximación del Gobierno al país que se ha pretendido negar., que había emergido con la derrota del yugo español, sabiéndose que al tocar el tema reivindicativo marítimo se está volviendo a los pasos dados por la República. ¿¿Se trata de una vocación verdadera de retorno o de un movimiento táctico reubicándose para salir del encajonamiento político?. Finalmente, el tono bajo de la reivindicación, ¿está reducido al límite de una salida al mar o al tema de fondo de la reivindicación de la condición marítima.

* Abogado, M.C.A. 001189 – RUC 2197803, Magíster en Ciencias Penales. Presidente del FOBOMADE La Paz.


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