Declaración de la Mesa 18: Detener al neo extractivismo para salvar a la Madre Tierra

Declaración de la Mesa 18: Detener al neo extractivismo para salvar a la Madre Tierra

Declaración de la Mesa 18 de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los derechos de la Madre Tierra

Detener al neo extractivismo para salvar a la Madre Tierra

Abril 2010


 

El equipo diplomático del gobierno boliviano ha incidido con éxito en el debate internacional sobre el cambio climático. Naciones Unidas instituyó el Día Mundial de la Madre Tierra el 22 de abril; declaró “héroe y defensor” de la Madre Tierra al autor de la iniciativa, el Presidente Evo Morales, y aprobó e incluyó en los debates oficiales de la Asamblea General la resolución “Armonía con la Naturaleza”.

 

Por esto la Cumbre de los Pueblos sobre el Cambio climático y los derechos de la madre Tierra que se realiza en Cochabamba se vive con gran expectativa. Y además por el fracaso de Copenhague, y por la falta de compromisos y de intenciones de continuar exportando nuestros países del  sur los costos de la crisis ambiental. Por esto Cochabamba se perfiló como una respuesta de dignidad y soberanía desde los pueblos. Y por esto están presentes delegaciones de pueblos, intelectuales comprometidos con el cambio, organizaciones de defensa de los derechos humanos y de l

 

a naturaleza. El Vivir Bien, los derechos de la naturaleza, de justicia climática, de la deuda ecológica están al centro del debate. Sin duda se ha dado un salto.

 

Sin embargo, la discusión sobre las industrias extractivas -petróleo, gas, minería- y los megaproyectos, está ausente, como lo están los problemas ambientales locales. Es más fácil criticar a los gobiernos neoliberales que debatir los impactos ambientales generados por el modelo extractivista que no se consigue desmontar y se fundamenta en la explotación intensiva de recursos naturales, principalmente minería e hidrocarburos asi como los servicios de transporte que estos requieren. Son estos los temas que condicionan no solo los derechos de los pueblos y sus territorios, sino la soberanía de los países. Además si queremos construir una nueva visión y un nuevo modelo de desarrollo precisamos de una nueva ética ambiental que articule los problemas globales, regionales y locales.  Repensar los derechos de la Madre Tierra no puede generarse desde una ceguera ecológica local.

 

Pero esta es una oportunidad histórica que no podemos desperdiciar, porque  nuestros gobiernos progresistas iniciaron la recuperación del control de los recursos naturales por parte del Estado y prometieron diversificar la economía, planificarla democráticamente, robustecer el mercado interno, integrar el país y este a la región,  redistribuir los ingresos, prometieron mecanismos de concertación, participación y consulta y aseguraron el reencuentro de la economía y la sociedad con la naturaleza, a través del nuevo paradigma del Vivir Bien, desmontando el modelo extractivista, descolonizando el Estado.

 

Y fueron más allá reivindicando nuestros planteamientos y constitucionalizando algunos principios y valores de nuestras culturas originarias, pero insisten en buscar el progreso y el crecimiento económico ilimitado a partir de la sobreexplotación de la naturaleza.

 

Descolonizar el Estado implica  “releer el tema del desarrollo”, que efectivamente este tenga como objetivo la eliminación de la pobreza y no de los pobres. Se requiere abandonar el extractivismo y el rentismo asociados  a la visión capitalista para la cual el crecimiento económico es ilimitado e infinito y por tanto la explotación de recursos naturales y de reservas energéticas no tiene límite, por lo que nuestros países deben continuar permitiendo la extracción indefinida gas, petróleo y minerales, la utilización indiscriminada de agua, bosques y la contaminación de los mismos y de suelos, destinados al desarrollo de todos menos el nuestro y sobre todo al desarrollo de las empresas transnacionales que continúan bien instaladas en nuestros territorios y en el de los vecinos.

 

Por esto la Mesa 18, reunida en dos días de debate y aporte a la Revolución Cultural, amenazada por el modelo de desarrollo neoextrativista adoptado por los operadores del gobierno del presidente Evo Morales ha asumido la responsabilidad de defender y proteger el proceso de cambio logrado con la lucha del movimiento popular. Y para esto hemos puesto en debate la matriz exportadora de hidrocarburos, hidroelectricidad, minería, agroindustria y manufactura forestal y nos propusimos rescatar el aporte del socialismo comunitario.

 

Para enfrentar el cambio climático la humanidad debe reencontrarse con sus raíces culturales comunitarias. Eso significa construir una sociedad basada en la propiedad colectiva y en el manejo colectivo comunitario de los recursos naturales, en la cual los pueblos decidan de manera directa el destino y la forma de utilizar sus recursos.

||||||Denunciamos que el progresismo latinoamericano o neoextrativismo sume una posición netamente defensiva y claudica ideológicamente frente a las instituciones globalizadoras.

 

La nueva Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia sienta las bases de un nuevo modelo económico plural constituido por formas de organización económica comunitaria, estatal, privada y social cooperativa, articuladas por los principios de “complementariedad, reciprocidad, solidaridad, redistribución, igualdad, sustentabilidad, equilibrio, justicia y transparencia”.

 

De ninguna manera podemos privilegiar el desarrollo del mercado externo al fortalecimiento del mercado nacional. La producción industrial y extractiva no puede ser más que complementaria a la producción de las comunidades locales, ya que es más que probable que los “frutos” del desarrollo sean temporales y se agoten mucho antes de que pueblo se beneficie.

 

La lógica neoextrativista contradice la propuesta del Vivir Bien, al fragmentar la vida comunal liquidando  las bases de la subsistencia de las comunidades manteniendo las bases del neoliberalismo.

 

Hay que construir la sociedad del Vivir Bien basada en las necesidades internas, en la producción local, en el intercambio y la distribución de productos entre comunidades locales y con recursos y esfuerzos locales. Es vital cambiar el modelo de desarrollo que privilegia las exportaciones de materias primas, estatizar empresas y recursos, reformular la relación del Estado con el capital privado, y hacer prevalecer los mercados internos. Se plantea avanzar en la construcción de alternativas que estén en función de los intereses de los pueblos, privilegiando la equidad, la solidaridad y la complementariedad.

 

 

AL GOBIERNO DE BOLIVIA Y A LOS GOBIERNOS PROGRESISTAS DE LATINOAMERICA, A LAS ORGANIZACIONES Y A LA SOCIEDAD TODA:

 

El gobierno del presidente Evo Morales debe escuchar y entender que si sigue por el camino suicida del desarrollismo, puede seguir incendiando la Bolivia plurinacional. Hoy, son Los Lípez y Liquimuni en las Tierras altas y en la Amazonia Sur, mañana, será Coro Coro, pasado mañana, los pueblos del rio Madera, en el Norte Amazónico.

 

Las organizaciones nos fortaleceremos autocriticándonos, uniéndonos y trabajando con decisión y propuestas claras en la formulación de un modelo de sustitución y superación del neo extractivismo.

 

Y llamamos a toda población a solidarizarse con estas luchas, sentir que Los Lípez, el Tipnis, Coro Coro, el Norte y Sur Amazónico, el Pantanal, son también Bolivia y cuando sus habitantes están defendiendo sus derechos y sus recursos naturales, están defendiendo los derechos y los recursos de todos.

 

 

 

 

 

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